La remontada del Real Madrid en Girona se quedó a medias. Interruptus. Los de Xabi Alonso encajaron el 1-0 justo al filo del descanso. Tocaron a rebato en la segunda mitad pero el equipo de Míchel supo resistir las embestidas visitantes. Empató Mbappé de penalti pero el Madrid, que no dejó de intentarlo hasta el final, no pudo pasar del empate en Montilivi. Tercer partido consecutivo sin ganar en Liga de los de Xabi, que ceden en liderato al Barcelona en vísperas de que los de Flick reciban al Atlético.
Xabi Alonso quería rotar pero no podía. Los pinchazos ante el Rayo y el Elche, las dudas, la crisis, la hoguera del vestuario, el runrún de la directiva y el mosqueo del madridismo provocaban que el Real Madrid llegara muy exigido a Girona. Mucho. El Barcelona y el Atlético no habían fallado el sábado y los blancos debían ganar sí o sí en Montilivi para recuperar el liderato. Por eso Xabi salía con todo. Y con todos.
Volvían pesos pesados como Courtois, Militao, Rüdiger o Bellingham. Vive Dios que era una buena noticia para el Real Madrid, así que Xabi Alonso pudo disponer una defensa sólida para escoltar al gigante belga en la que sólo rotó Carreras. Jugaban Trent, Militao, Rüdiger y Fran García. Por delante Bellingham era la pareja de Tchouaméni, con una línea de tres por delante en la que formaban Valverde, Güler y Vinicius. Arriba, huelga decirlo, Kylian Mbappé.
Salió el Real Madrid con su traje azul marino. Y salió a presionar. Pero a presión ganaba el Girona, que pronto se quedó con la pelota. Las posesiones del equipo de Míchel eran largas y planas. A los de Xabi les tocó replegar para estar ordenados. Poco a poco empezaron a aparecer los buenos en el Madrid. Mbappé tardó ocho minutos en asociarse a la inversa con Güler, que disparó desde la frontal a la derecha de Gazzaniga.
El segundo aviso lo dio Mbappé tras una involuntaria asistencia de un defensor del equipo de Míchel. Su derechazo dentro del área se marchó al estrellado (o estelado) cielo de Girona. El Real Madrid había arrebatado la pelota a los locales y ahora sólo se jugaba en el medio campo local. A los blancos, certeros con el balón, les faltaba un punto de movimiento sin la pelota para intentar buscar espacios en la ordenada defensa del Girona.
Partido sin dueño
Dio un sustituto el Girona en el 25 con un disparo desde la frontal de Tsygankov que se le escapó de las manos a Courtois pero que acabó deteniendo en dos tiempos. Volvieron a presionar los locales y el Real Madrid estuvo a punto de hacerse el harakiri en sendos pases defectuosos de Trent y Tchouaméni que acabaron en los pies de los jugadores rivales. En la banda Xabi Alonso dibujaba gaoneras con el abrigo como si fuera Morante.
En el 38 Militao tuvo en su cabeza el 0-1. Lo evitó Gazzaniga con una especie de palmeo de baloncesto que haría las delicias de Felipe Reyes. Fue el tercer aviso del Madrid. No hubo cuarto porque a la cuarta llegó el gol de Mbappé. Fue feo y enrevesado como el futuro judicial de Begoña Gómez. Kylian andaba de espaldas en el área pequeña defendido hasta por cuatro rivales y en el barullo marcó. De Burgos dio el tanto pero desde el VAR le advirtieron de que la pelota rozó en la muñeca a Mbappé justo antes de disparar, así que El Richi se fue al monitor y raudo lo anuló.
El Real Madrid se quedó tocado por la anulación del tanto y el Girona aprovechó su momento en el 44. Los de Míchel cocinaron la jugada con velocidad, verticalidad y precisión. Nadie regresó en el Real Madrid, que defendió la jugada con los cuatro de atrás y Tchouaméni. El francés llegó tarde a la jugada, igual que Rüdiger y tampoco Militao pudo evitar que Ounahi rematara con precisión y virulencia para marcar el 1-0. Justo al filo del descanso. Por cierto, en el origen de la jugada hubo falta no señalada a Mbappé que De Burgos se comió y el VAR se hizo el ciego. El tanto no debió haber subido al marcador pero subió, así que los blancos se fueron perdiendo al descanso.
Iguala de Mbappé
Al descanso Xabi Alonso metió a Camavinga por Güler y acercó a Bellingham al área. El Real Madrid salió a apretar arriba al Girona. Asumió riesgos el equipo de Xabi pero tampoco le quedaba otra. Así pudo haber llegado el 0-2 tras un despiste de Rüdiger que dejó solito a Vanat ante Courtois. Ahí apareció el meta belga para sacar una de sus rutinarias manos milagrosas. Respiraba Xabi.
Los blancos tocaron a rebato y todo el mundo se metió en el área del Girona que parecía la calle Larios en pleno encendido navideño. Xabi iba a meter de golpe a Carreras, Rodrygo y Gonzalo. Pero justo antes Arnau se llevó puesto a Vinicius dentro del área. No había dudas. Penaltazo. La pena máxima la ejecutó Mbappé en el 65 y anotó con frialdad el 1-1. Se lo dedicó a Gazzaniga, que había estado provocándole antes del penalti.
Siguió apretando el Real Madrid, que había olido la sangre. Xabi Alonso paró los cambios. Esperó hasta el 72 para meter a Rodrygo por Tchouaméni. Los blancos habían subido una marcha más en la presión aunque se les iba agotando el tiempo. La tuvo Vinicius en el 78 pero su disparo dentro del área se marchó bombeado por poco. Era una ocasión clara para haber firmado la remontada pero no pudo ser.
Un posible penalti sobre Rodrygo en el 80 se fue al limbo. Es cierto que hubo contacto y es cierto también que el brasileño se dejó caer. El Real Madrid siguió apretando a la misma velocidad que apretaba el reloj camino del 90. Hasta el final fue el Real, incluida la salida de Gonzalo y Carreras por Fran y Trent y la ocasión postrera dentro del área de Mbappé, pero esta vez la remontada se quedó en un triste interruptus con el que los de Xabi Alonso firman su tercer empate consecutivo que les deja sin liderato y con la sensación de que la recuperación de Atenas fue un mero espejismo.